2 días en Milán por las Olimpiadas de Invierno

Milán es la capital del deporte del 6 al 22 de febrero con motivo de las Olimpiadas de Invierno. Y para celebrarlo, con mi familia hicimos una escapada exprés a la capital de la moda para disfrutarlas. Esto es lo que hicimos en menos de 48 horas para  visitar la ciudad. 

Día 1: Duomo, compras olímpicas y Navigli

Llegamos a Malpensa bien prontito por la mañana —justo antes de las 9— y tomamos el tren dirección Milán. Primera parada: dejar las mochilas en el apartamento y desayuno obligatorio. Nosotros desayunamos en Aroma Café, que estaba justo al lado. Un 10/10: los croissants increíbles y los cannoli también. Eso sí, es un lugar más de dulce; si eres de salado, seguramente no lo disfrutes tanto.

Después nos dirigimos al Duomo para visitar la tienda oficial de las Olimpiadas —y, por supuesto, para ver la magnífica Catedral de Milán—. Nuestra sorpresa fue encontrarnos con una cola de, seguramente, más de una hora para entrar (destacar que era la tienda principal y la más grande de entre todas). Fuimos a preguntar si efectivamente esa era la cola y nos confirmaron que sí. 

Mientras debatíamos si valía la pena esperar, vieron a mi madre con muletas (la operaron del pie hace menos de un mes) y nos dejaron pasar por la priority queue. Así que, lamentablemente, no puedo compartir la experiencia de hacer la cola. Y ya que entramos como prioritarios, llegamos a la conclusión de que había que amortizarlo: jersey compartido entre mi hermana y yo, sudadera para mí, otra para mi madre, pin para mi hermana y camiseta para el novio de mi hermana.

Compras hechas, foto familiar obligatoria frente al Duomo y giro a la izquierda para ver las Galerías Vittorio Emanuele II. Nota importante: si os gustan las postales, allí hay una librería con postales preciosas y muy bien de precio.

Comida en Navigli

A la hora de comer nos fuimos a Navigli, una de las pocas zonas con canal que quedan en la ciudad. Comimos en La Prosciutteria, un restaurante de comida tradicional italiana centrado en embutidos, carpaccios y focaccias muy buen y diferentes si queries escapar de la pasta y la pizza. 

Después de comer, paseo para bajar la comida. En este punto nos separamos de mis padres porque estaban cansados. Nosotros —mi hermana, nuestro primo y su novia— volvimos andando al apartamento. Lo que iban a ser 40 minutos se convirtieron en casi dos horas por “paradas técnicas” en tiendas.

Primero un street market vintage nada más salir de Navigli. Luego UNIQLO para ver si mi hermana podía hacer embroidery en su bolso. Allí descubrimos que patrocinan a Suecia, lo que nos llevó a buscar si había un Lululemon cerca para ver el uniforme de Canadá. Lo había. El merch muy chulo; el precio no tanto. Terminamos en Adidas, que patrocinan a Gran Bretaña, Alemani y Polonia, donde sí compramos un jersey y una camiseta.

Hockey femenino: Canadá vs Suiza

A las 19:30 nos dirigimos al Milano Rho Ice Hockey Arena para ver el partido femenino entre Canadá y Suiza. Fuimos en metro, la opción más práctica y bien señalizada. Eso sí, la caminata desde la estación hasta el estadio fue bastante larga (dato útil si vais próximamente).

Vimos el partido —ganó Canadá 4-0— y nos fuimos directos a dormir: el día había empezado a las 4:30 de la mañana.

Día 2: Brera y despedida

Nos levantamos más tarde, hacia las 10, dejamos el apartamento y desayunamos en un café francés muy mono a tres minutos de dónde dormimos. Después dimos una vuelta por el barrio de Brera hasta el Palazzo Brera, que acoge la Pinacoteca de Brera y la Academia de Bellas Artes, para hacer tiempo hasta la hora de comer. Más tarde caminamos hacia la estación central —parando a comer por el camino— y cogimos el tren a Malpensa, ya que nuestro vuelo salía a las 17:30.

No vimos La Última Cena, una de las otras gran atracciones de la ciudad, porque no teníamos entradas ni tiempo suficiente, pero aun así este día y medio nos dio para recorrer el centro, disfrutar Navigli y vivir el ambiente olímpico.

No vimos donde está la ultima cena porque no tuvimos tiempo ni teníamos entradas, pero aún así este día y medio nos dió para recorrer la zona más céntrica de la ciudad y Navigli. 

Y aquí nuestro viaje exprés por Milán. Al final fue más un viaje por las Olimpiadas que para visitar la ciudad en sí, pero fue entretenido, distinto y también bastante cansado.

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